jueves, 3 de enero de 2013

Sintraime Yumbo Informa







SE ACENTÚA LA ACUMULACIÓN  CAPITALISTA EN COLOMBIA


SALARIO MINIMO 2013: ¡ DE MAL EN PEOR ¡

La decisión del gobierno Santos de decretar un pírrico aumento al salario mínimo legal de tan solo el 4% o sea $760.oo diarios, el equivalente a la mitad de un pasaje del transporte urbano, así como la reciente aprobación de la reforma tributaria -que redujo sustancialmente los impuestos a los monopolios capitalistas y transfirió nuevas cargas a espaldas de los trabajadores- dejan a todas luces claro que este sí es el gobierno de la prosperidad... para los explotadores.

El decreto 2738 del 28 de diciembre 2012 por medio del cual se impuso el nuevo rango de salario mínimo en Colombia fue promulgado el día de los inocentes, pero no se trató de una inocentada sino de una nueva cachetada contra  quienes con un  enorme esfuerzo y sacrificio producimos la riqueza y la grandeza de este país. Este aumento del 4% contrasta por con los incrementos salariales obtenidos por los trabajadores en Venezuela (25%), Argentina (19%), Ecuador 8,8% y Chile (5,1%), países donde el salario mínimo legal vigente -comparado  en dólares- es superior al de Colombia, aparte de que en ellos existen una serie de auxilios al transporte, a la alimentación y a la vivienda que alivian la carga de diario vivir. 

En el intento de justificar su actitud mezquina hacia los trabajadores, la oligarquía colombiana en el poder adujo que durante el año 2012 el Indice de Precios al Consumido (IPC) apenas llegaría al 2,65%; cifra creada por la manipulada estadística oficial. Otro argumento falaz que  señalan los capitalistas estatales y privados es que los salarios son inflacionarios, pero, según ellos, no lo son los gastos lujuriosos de que disfrutan los oligarcas de cuello blanco que se roban los recursos públicos, mediante billonarias defraudaciones a las arcas de la Nación, los departamentos y municipios.

Para rematar esta nueva afrenta contra los asalariados, el ministro de hacienda sale a esgrimir ahora que el aumento salarial decretado es una contribución a la generación de empleo; el mismo cuento manido que han utilizado los últimos gobiernos para justificar el cercenamiento de los derechos laborales y pensionales de los trabajadores colombianos, lo que se refleja entre otras en las nefastas leyes 50 de 1990, 100 de 1993 y 789 de 2002. Ese mismo entretejo de generar nuevos empleos lo utilizó también Cárdenas Gutiérrez en el parlamento burgués para apalancar la aprobación de la reforma tributaria que –con la presencia física de la presidente del principal órgano de dominación imperialista, FMI-  rebajó  los impuestos a las empresas nacionales y extranjeras dedicadas a extraer la savia del país mediante leoninos préstamos usureros y saqueando a manos llenas las riquezas naturales  de nuestra Patria. 

Por otra parte, la implantación por decreto del salario mínimo ha evidenciado el fracaso del tan publicitado espacio de concertación salarial y laboral  (Estado, patronos y trabajadores), que tantas ilusiones había creado en algunos círculos del reformismo sindical, comprometidos con el llamado pacto laboral, diseñado por el gobierno de Estados Unidos para ratificar el TLC y el cual pretenden habilitar engañosamente como escenario para “resolver los problemas de los trabajadores”, tratando de impedir que esos problemas sean el centro de los diálogos de paz. Completa ese cuadro el cinismo del vocero de la patronal que habla de la generosidad gubernamental al referirse al famélico aumento salarial  decretado. 

No obstante todas esas maniobras, el trabajador colombiano de a pie sabe que ese mísero aumento salarial no compensa la constante pérdida del poder adquisitivo y que en lugar de achicar la brecha entre ricos y pobres, lo que hace es aumentarla, consolidando a Colombia en los primeros puestos de inequidad económica y social en el mundo; ello en momentos que el aparato propagandismo estatal se desboca al publicitar una mentirosa tendencia a la equidad.  

Una advertencia final, si el gobierno acaba de hacerle conejo a los trabajadores colombianos en cuanto al salario mínimo, no hay duda que esté tratando de poner conejo a los Diálogos de Paz que se desarrollan actualmente en la Habana y en los cuales tiene afincadas sus esperanzas  el pueblo colombiano, incluido el movimiento sindical clasista representado en el Equipo FSM Colombia.


Federación Sindical Mundial - FSM  Equipo Colombia

Bogotá, 29 de diciembre de 2012