sábado, 3 de diciembre de 2011

Sintraime Yumbo Informa


NO BASTA CON INDIGNARSE
Quienes hoy se levantan en el mundo capitalista globalizado a protestar contra la política de las clases gobernantes tienen suficientes motivos y razones para indignarse, en la medida en que se acrecienta la pobreza, la desigualdad económica y social y se restringe el acceso de los ciudadanos a participar en las decisiones sobre el  presente y futuro de la sociedad.
Atreves de dicho movimiento espontaneo de masas carente de una sola ideología y estrategia definida se expresan los antagonismos y contradicciones sociales, entre los intereses de las clase y grupos dominantes  y los sectores y clases sociales oprimidas, que no cuentan con otro medio diferente de emancipación que la lucha social por la defensa de los derechos y libertades y la sustitución del régimen imperante por otro realmente democrático y participativo mediante el cual se garantice la paz, la democracia y el bienestar social, en igualdad de condiciones para todos.
Los colombianos no pueden ser inferiores a dichos propósitos, al tiempo que es necesario que maduren las condiciones sociales para lograr que los motivos y las razones de su indignación se materialicen en hechos concretos, en la conformación de un gran movimiento de masas, capaz de rebasar los linderos del poder de las elites dominantes y liderar el verdadero cambio que demanda la sociedad.
El desarrollo de la lucha política contra la opresión reviste un carácter democrático general, que una vez desenvuelta debe preservarse de los halagos del poder y de los acuerdos conciliatorios que conducen al apaciguamiento y a la desmovilización de las amasa, y de sus dirigentes, con lo cual las clases dominantes pretenden que los indignados se resignen a continuar su lucha y terminen renunciando a  sus objetivos, convirtiéndose en este caso en instrumentos dóciles de la ideología y la política de los gobernantes de turno, tendientes a eludir desde posiciones de clase, las soluciones reales a los problemas generados por la crisis económica, política y social.
No caigamos en la trampa de las promesas y de las reformas cosméticas encaminadas a producir ciertos cambios para que todo siga igual.
Basta ya de indignarse y hagamos que las ideas y voluntades de cambio alcancen su plenitud y difusión masivas convirtiéndose en una fuerza viva movilizadora, organizadora y transformadora de nuestra realidad social y política.

Articulo por la veeduría ciudadana por la democracia y la convivencia social.